El deterioro de valor de activos se registra cuando el valor contable de un bien supera su valor recuperable, y la diferencia debe reconocerse como una pérdida en la cuenta de resultados. Esa es la regla básica que recoge el Plan General de Contabilidad (PGC) español, aprobado por el Real Decreto 1514/2007. Detectar a tiempo una pérdida de valor de un activo evita inflar el balance con cifras que no se corresponden con la realidad económica. El test de deterioro es la herramienta que permite comprobarlo de forma sistemática. En las próximas líneas vemos cuándo toca hacerlo, cómo se calcula y qué asientos contables corresponden, con referencia a las Normas de Registro y Valoración aplicables en España.
Qué es el deterioro de valor y por qué se registra
El deterioro refleja la pérdida reversible de valor de un activo respecto a su importe en libros. No se confunde con la amortización: esta reparte el coste de un bien a lo largo de su vida útil de forma sistemática, mientras que el deterioro responde a una caída puntual e inesperada del valor recuperable.
El principio de prudencia obliga a anticipar pérdidas previsibles. Si una máquina, una participación financiera o una existencia valen menos de lo que figura en el balance, la empresa debe ajustar esa cifra. La Norma de Registro y Valoración (NRV) 2ª del PGC regula el inmovilizado material, la NRV 5ª el intangible y la NRV 9ª los instrumentos financieros.
El concepto clave es el valor recuperable: el mayor entre el valor razonable menos los costes de venta y el valor en uso. Este último se obtiene actualizando los flujos de efectivo futuros que el activo generará. Cuando el importe en libros supera ese valor recuperable, aparece el deterioro.
Cuándo procede hacer el test de deterioro
No hay que evaluar todos los activos cada día. La normativa española marca dos momentos. El primero, al cierre del ejercicio, cuando existan indicios de deterioro. El segundo, de forma obligatoria y anual, para el fondo de comercio y los intangibles de vida útil indefinida, con independencia de que haya indicios o no.
Los indicios que obligan a realizar la prueba se clasifican en externos e internos:
- Externos: caída significativa del valor de mercado del activo, cambios tecnológicos o legales adversos, subida de tipos de interés que reduce el valor en uso, o un valor contable del patrimonio neto superior a la capitalización bursátil.
- Internos: obsolescencia o daño físico del bien, planes para discontinuar o reestructurar una línea de actividad, o un rendimiento económico peor del previsto.
Ante cualquiera de estas señales, conviene documentar el análisis. Una pérdida por deterioro mal justificada o ignorada distorsiona las cuentas anuales y puede generar problemas en una auditoría o una inspección. Llevar un buen registro en el libro diario y de inventarios facilita esta trazabilidad, igual que ocurre con el resto de obligaciones contables que detallamos en la guía sobre el control de costes en la empresa.
Cómo se calcula y se contabiliza
El cálculo sigue una secuencia clara. Primero se determina el importe en libros (coste menos amortización acumulada y deterioros previos). Después se estima el valor recuperable. La diferencia, si es desfavorable, es el deterioro a reconocer.
El asiento típico para un deterioro de inmovilizado material carga una cuenta del grupo 6 (gasto) con abono a una cuenta correctora del grupo 2:
- (691) Pérdidas por deterioro del inmovilizado material — al debe.
- (291) Deterioro de valor del inmovilizado material — al haber.
Para existencias se usan las cuentas (693) y (390); para inversiones financieras a largo plazo, las (696)/(698) con sus correspondientes correctoras del subgrupo 29. La cuenta correctora reduce el valor del activo en el balance sin tocar su coste original, lo que permite un seguimiento limpio del importe bruto.
Un punto distintivo del PGC frente a normas anteriores: la prueba puede hacerse activo por activo o, cuando no es posible aislar los flujos individuales, por Unidades Generadoras de Efectivo (UGE). Una UGE es el grupo identificable más pequeño de activos que genera entradas de efectivo en gran medida independientes.
Reversión del deterioro: la diferencia clave con el fondo de comercio
El deterioro no es siempre definitivo. Si las circunstancias que lo provocaron desaparecen, la NRV permite revertir la pérdida hasta el límite del valor en libros que el activo tendría de no haberse deteriorado nunca. La reversión se contabiliza con cuentas del subgrupo 79 (ingresos), como la (791) para el inmovilizado material.
La excepción está en el fondo de comercio: su deterioro nunca revierte. Esta es una de las trampas más habituales en la práctica. Conviene recordar también que, desde la reforma del PGC por el Real Decreto 602/2016 (que desarrolla la Ley 22/2015 de Auditoría de Cuentas), el fondo de comercio se amortiza de nuevo de forma sistemática (vida útil estimada, presunción de diez años salvo prueba en contrario) además de someterse al test anual.
Para empresas que facturan a la administración o gestionan inmovilizado financiado con subvenciones, conviene cruzar estos cálculos con la operativa de facturación electrónica a la administración pública, ya que el valor de ciertos activos puede estar condicionado por contratos públicos. Y si el deterioro afecta a la planificación de tesorería, conviene revisar también cómo se refleja en el presupuesto anual de la empresa.
Errores frecuentes al registrar el deterioro
Estos son los fallos que más se repiten en pymes y autónomos que llevan su contabilidad sin asesoría especializada:
- Confundir deterioro con amortización. Son ajustes distintos, con cuentas y lógica diferentes.
- Olvidar el test anual obligatorio del fondo de comercio e intangibles de vida indefinida.
- Revertir el deterioro del fondo de comercio. La norma lo prohíbe expresamente.
- No documentar el cálculo del valor en uso. Sin hipótesis razonadas de flujos y tasa de descuento, el ajuste es indefendible.
- Aplicar el deterioro sobre el coste en lugar de usar la cuenta correctora, lo que dificulta el seguimiento del importe bruto y posibles reversiones.
Para un control financiero más amplio del negocio, herramientas externas de seguimiento como las recogidas en este blog de finanzas personales ayudan a entender el impacto de estos ajustes en la salud económica general, especialmente en empresas pequeñas donde la frontera entre cuentas personales y de negocio es difusa.
Preguntas frecuentes
Cuál es la diferencia entre deterioro y amortización?
La amortización reparte el coste de un activo de forma sistemática durante su vida útil. El deterioro reconoce una pérdida puntual e imprevista cuando el valor recuperable cae por debajo del valor en libros. Uno es planificado, el otro reacciona a circunstancias sobrevenidas.
Se puede revertir una pérdida por deterioro?
Sí, salvo en el fondo de comercio. Si desaparecen las causas que motivaron el deterioro, se revierte hasta el valor que el activo tendría sin la pérdida, usando cuentas de ingresos del subgrupo 79. El fondo de comercio es la única excepción: su deterioro es irreversible.
Cuándo es obligatorio hacer el test de deterioro?
Al cierre del ejercicio siempre que existan indicios de pérdida de valor. Además, de forma anual y obligatoria para el fondo de comercio y los activos intangibles de vida útil indefinida, haya indicios o no.
Qué es el valor recuperable de un activo?
Es el mayor entre el valor razonable menos los costes de venta y el valor en uso. El valor en uso se calcula actualizando los flujos de efectivo futuros que se espera obtener del activo a una tasa de descuento adecuada.
El deterioro afecta al pago de impuestos?
Puede afectar. Algunas pérdidas por deterioro tienen limitaciones de deducibilidad en el Impuesto sobre Sociedades, especialmente las de participaciones. Conviene revisar la Ley 27/2014 y consultar con un asesor, ya que el tratamiento fiscal y el contable no siempre coinciden.
El siguiente paso
Revisa hoy mismo tu balance e identifica qué activos muestran indicios de deterioro: maquinaria obsoleta, participaciones en empresas con malos resultados o existencias sin rotación. Anota esos casos y prepara el cálculo del valor recuperable antes del próximo cierre. Tener detectados los candidatos con antelación convierte el cierre contable en un trámite ordenado en lugar de una urgencia de última hora.